El océano de las ofertas de trabajo, ¿como pez en el agua?

Si alguien comienza leyendo este post pensando que le voy a dar la clave para encontrar trabajo ipso facto o que tengo una barita mágica que le va a colocar en el puesto de sus sueños, siento decepcionarle pero no va a ser así. Solo voy a hablar de lo que en mis “propias carnes” estoy viviendo, una noria de emociones y sensaciones: frustración, esperanza, ilusión, agotamiento… Y es que cualquiera que esté ahora mismo en esta situación sabrá que no es una tarea fácil, que son muchos los momentos en los que sientes que has perdido el norte, que no sabes hacia dónde dirigirte, y te desesperas.

Pues bien, gracias a que algunas personas de mi entorno me han dado unas directrices puedo deciros que como todo en la vida hay que hacerlo de la manera más organizada posible y con un objetivo claro y una estrategia bien definida. Los objetivos a plantear podrían ser: dónde (ubicación geográfica) quiero trabajar, y de qué (funciones o puesto de trabajo) quiero trabajar. Y en base a ello trazar nuestra estrategia.

En primer lugar podemos hacer un estudio de costes: ¿cuánto nos va a costar vivir en el lugar deseado? Tendremos en cuenta tooodos los gastos que vamos a soportar: alquiler, coste de desplazamiento diario, alimentación, luz, calefacción… El montante de todos ellos será el salario mínimo que deberemos conseguir, (creo que ninguno queremos trabajar y perder dinero).

En cuanto a nuestro segundo objetivo, podemos hacer un listado de empresas (50 ó 100) en las que queramos trabajar ya que se dedican a la actividad en la que queremos desarrollar nuestra carrera profesional, ordenadas decrecientemente según nuestro interés por trabajar en ellas. Será a estas a las que vayamos mandando nuestro curriculum para presentar de manera espontánea nuestra candidatura. Si no obtenemos resultado haremos una segunda lista de aquellas empresas que no pertenecen al sector diana pero que nos pueden interesar y haremos el mismo proceso. No debemos olvidarnos de utilizar las páginas destinadas a este fin, aplicaciones, ni de inscribirnos en las empresas dedicadas a la contratación.

Estoy segura que en un intervalo no muy largo de tiempo ya nos habrá surgido alguna entrevista de trabajo. Es muy probable que no nos cojan en la primera, si es así ¡estamos de enhorabuena!, si no, no debemos olvidar lo positivo: podemos analizar lo que hemos hecho y así ser conscientes de aquello en lo que a lo mejor no hemos estado demasiado acertados y aquello en lo que sí. Todo esto es un “bagaje”, en la próxima ocasión es muy probable que estemos menos nerviosos y más seguros de nosotros mismos.

Yo ya he hecho alguna entrevista, he de decir que no soy una persona a la que le traicionen los nervios, más bien muestro bastante serenidad y seguridad. Ha habido ocasiones en las que he sido seleccionada y no he aceptado el puesto (ya todos sabemos como está el mercado laboral y las exigencias de muchas empresas y los salarios…), otras en las que han rechazado mi candidatura y…otra (en la que me encuentro ahora) en la que sí he sido seleccionada y a mí también me interesa su oferta, pero… aún está todo en el aire. He aquí donde aparece esa noria de sensaciones, cuando te llaman para decirte que están interesados en contar contigo te invade la alegría, piensas “ya está”, lo he conseguido, se acabó el buscar trabajo. Pero a la vez no quieres hacerte demasiadas ilusiones, yo soy de las que hasta que no firma el contrato no se lo cree. Y así me encuentro ahora, en un impasse, en pleno remolino de incertidumbre.

¿Y tú? ¿Cómo planteas la búsqueda de trabajo?

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