Adentrándonos en el mundo del e-commerce

Michael Aldrich es el padre de esta nueva forma de comercio. Fue él quien conectó en 1979 un televisor a través de una línea telefónica a una computadora. Pero la primera compra on-line no se produjo hasta 1984. En 1994 es cuando esta forma de compra empieza a perfilarse como lo que hoy conocemos por comercio electrónico.

Con el desarrollo de Internet ha surgido un nuevo canal para la venta de bienes y servicios. En este nuevo canal las transacciones se realizan en un mercado virtual. En este mercado los agentes intervinientes son: el comprador, la empresa, las entidades financieras y dos nuevos: una autoridad certificadora de la identidad y el operador logístico encargado de hacer llegar el producto al consumidor.

El e-commerce supone tener una tienda abierta las 24h los 365 días al año, el consumidor puede realizar una transacción en cualquier momento y desde cualquier lugar. Además este proceso puede desarrollarse en su totalidad en Internet y en unos pocos minutos: desde la promoción on-line, orden de compra en el sitio web hasta la realización del pago y seguimiento del pedido hasta la entrega.

Este nuevo canal de compras origina una serie de cambios e impone una serie de retos. Hablamos de cambios en la cadena de valor, produciéndose en ella la desaparición de algunos miembros y la irrupción de otros nuevos. Hablamos de cambios que afectan a las empresas desde el punto de vista estratégico. Internet ha conseguido que se produzca un abaratamiento de costes y aumento de la productividad; se implanta el método just-in-time que minimiza el nivel de existencias; se reduce el tiempo de llegada al mercado de los productos, propiciado por la desintermediación. Además la disminución de las barreras de entrada permite el acceso a nuevos mercados. En definitiva, se configura un nuevo modelo en las relaciones de los agentes.Ecommerce: cadena de valor. Fuente: Nacho Somalo

Fuente:Nacho Somalo

Y los cambios no solo tienen lugar en las relaciones de los agentes, sino también en ellos mismos. En concreto, en el cliente, y es que con la llegada de Internet el consumidor se encuentra saturado de información y de estímulos pubicitarios (infoxicación del cliente), lo que dificulta el hecho de atraer su atención. Por otra parte, el aumento de información a disposición del demandante hace que aumente su poder, tanto es así que podemos afirmar que el mercado está dirigido por la demanda. En este nuevo escenario la oferta disponible, la comparación de precios y la libertad de elección son casi infinitos. Además los medios digitales nos permiten mantener comunicación con el consumidor de manera continua, por tanto también las empresas pueden obtener más información de sus clientes, lo que les permitirá adecuar su oferta a estos requerimientos, tenidos en cuenta de manera particular (mk one to one). Incluso en ocasiones se produce la participación del consumidor en la realización del producto o servicio. Esto nos lleva a hacer una reflexión: no es ya tan relevante quién tiene la propiedad de los medios de producción, sino quién tiene la capacidad de atraer la atención del cliente y estimularle a la compra. Por tanto, el cliente debe convertirse en el centro de la estrategia empresarial, el conocimiento del mismo y la anticipación a sus necesidades serán los que nos ayuden a mantener con ellos una relación duradera, no hablamos de captación si no de fidelización.

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