Nuevo Rumbo

El 1 de octubre de 2012 después de un año complicado en lo personal, me encontraba emprendiendo un nuevo camino, uno totalmente distinto: una ciudad nueva (Coruña), un nuevo puesto de trabajo y una recién estrenada independencia. Me disponía a descubrir un mundo nuevo lleno de oportunidades aunque también de obstáculos.

Los inicios fueron duros, inmersos en una crisis económica muy importante el recelo de las personas hacia su puesto de trabajo era enorme,  me atrevería a decir que se muestran poco colaborativas a la hora de enseñar sus conocimientos a la persona que entra nueva; a esto hay que añadir que la carga de trabajo de cada persona es mucho mayor y no hay ni un minuto que “perder”.

El sector en el que mi empresa operaba era el siderometalurgico, se dedicaba a la climatización de locales comerciales, hospitales… Nuestro principal cliente, la constructora de Inditex, un gigante muy exigente. El puesto a cubrir: técnico de compras; las funciones realizadas eran la activación de pedidos (compraba desde una tuerca a una enfriadora), negociación de formas de pago con los proveedores, búsqueda de subcontratas a nivel internacional, control de plazos y por supuesto logística. Me veía inmersa en un mundo del que nada sabía, comprando en ocasiones cosas que no desconocía. Pero quería dar lo mejor de mí, demostrar que podía hacerlo, y además hacerlo bien. Pronto me puse a ver planos de las instalaciones a buscar información de cómo funcionan, que elementos son necesarios…

El tiempo, el esfuerzo, y las ganas hicieron que día a día fuera mejorando . Yo, que había estudiado para estar en la otra cara de la moneda (la de la venta) me encontraba apretando las tuercas a nuestros proveedores. No tardé en verlo como un punto fuerte, conocía a la perfección el lado de la demanda; esto me proporcionaba una visión global.

A medida que el departamento crecía nuestras funciones se especializaban. Seguía realizando pedidos, controlando que se cumplieran los plazos, negociando rappels y descuentos… pero me especialicé en la logística. Controlaba todos los envíos que realizábamos con destino a cualquier lugar del mundo, ya  fuesen terrestres, aéreos o marítimos, y en ocasiones no solo los envíos que yo misma contrataba, sino también los de nuestros proveedores. Aprendí todo lo necesario en lo referente a packings, aduanas…. Un mundo de locos donde es imprescindible una perfecta organización, donde el retraso del envío puede suponer un coste de miles de euros para la empresa. Pasaba el día colgada a teléfono hablando con transportistas de cualquier país, localizando mis paquetes, coordinando con ellos las entregas… Aprendí la importancia de tener lo que se requiere, en el momento que se requiere y en el lugar necesario.

En un momento dado, decido reorientar mi carrera profesional. Soy consciente de que esta nueva meta no pasa por una ruptura total con lo que he hecho hasta ahora, sino por aprovechar el know how de estos cuatro años de trabajo. Esto junto con mi formación universitaria hacen que vea una puerta entreabierta en el e-commerce. Y digo entreabierta porque soy consciente de que al fin y al cabo es emprender un nuevo camino, y que para que la puerta se abra totalmente necesitaré formación y esfuerzo.

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